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Experiencia del Taller de Autorrealización

Por noviembre 8, 2016 agosto 27th, 2019 Sin Comentarios

josemaEn el mes de septiembre del presente año, Adhara puso en marcha el Taller de Autorrealización. Nos habían propuesto a María Luque y a mí, psicólogos de la Asociación, que lo diseñáramos a principios de verano. Tuvimos la suerte de tener carta blanca en todo el contenido, lo cual incrementó nuestra motivación. Yo llevo en Adhara dos años y sinceramente, ha ido ocupando un espacio importante en mi corazón. Poco a poco mi pasión en lo que allí hago ha ido creciendo, dedicando con mimo cada jueves a atender psicológicamente a usuarios, participar en la Cubitera para intercambiar experiencias entre hombres gais que viven con el VIH, y esta oportunidad no era menos. María y yo nos retroalimentamos con nuestras ganas de hacer algo diferente y este Taller fue tomando forma día a día a base de ir amasando diferentes ideas. Si alguien nos hubiese visto, se hubiera encontrado con dos personas enfrascadas que no paraban de parir sugerencias y diferentes dinámicas para llegar a los objetivos propuestos. Se hubiera encontrado el amor que estábamos volcando. Cuando terminamos, María dijo «Pues esto ya está» y los dos sonreímos. Esta complicidad nos garantizaba de algún modo que iba a ser un taller especial.

Y el día llegó.

Los comienzos son complejos. Expectativas, ansias, temores, motivación… Creo que cuando todos/as nos acomodamos en la sala de Adhara el primer día nos encontramos de bruces con eso. Yo soy una persona a la que romper el hielo me cuesta. Cuando era pequeño me decían que había que portarse bien y estar callado, y todo eso emerge cuando tengo que comenzar a hablar en un grupo. ¡Cuánto me hubiera gustado que me dijeran que comentar algo en alto y que te miraran no era algo relacionado con la mala educación, sino más bien con el querer expresar y ser visto! Respiré hondo y presenté el taller. Nuestra propuesta no era fácil. La Autorrealización. Ni más ni menos. Mejorar la autoimagen, las relaciones personales, afrontar emociones y marcarse los objetivos en la vida. Muchas preguntas se me agolpaban en la cabeza mientras hablaba: ¿lo lograremos? ¿Seremos capaces de transmitir? ¿Se involucrarán?

Nuevamente me di cuenta de mi ignorancia. Desde el primer momento, los participantes comenzaron a presentarse y a mostrar pequeños matices de sus vidas, y a medida que iba transcurriendo la jornada, la implicación iba en aumento. Siempre digo que me siento privilegiado al ser testigo de las vidas de muchas personas. Es un regalo. ¡Qué humano hablar de las debilidades, de lo que es difícil sostener, de las grandezas… así, todo mezclado! Porque la vida es una verdadera ensalada con muchos ingredientes. Hay de todo, y eso la hace especial.

Cuando esto ocurre, la convivencia del grupo es única. Es la sensación de estar desnudo/a y no importar. Más bien es estar cómodo/a, a gusto. Me doy cuenta de lo importante que es saber estar y mostrarse tal y como uno es, sin vergüenzas o con ellas, con miedos o sin ellos, y mostrarse al fin y al cabo. Pasamos de lo formal (todos/as sentados con las libretas sobre los cojines) a lo humano. Algunos tumbados y escuchando, otros sentados… cada uno/a se permitía estar a su modo, según le apetecía. Es bonito presenciar esto.

La segunda jornada fue aún más especial si cabe. Había grupo. Sí, todos ya se sentían parte de un grupo en el que había confidencias y se compartían experiencias, algunas de ellas realmente duras. Según la OMS, las personas que viven con el VIH necesitan una estabilidad emocional y un bienestar que garantizan un buen nivel de salud, y esto se constataba en los pequeños descansos del taller. Realmente es un regalo escuchar que alguien te comenta que le está ayudando lo que se va trabajando durante el día, que ha podido dar salida a una experiencia traumática y que estaba enquistada dentro, o que alguien comente lo duro de su situación actual y que hacía tiempo que no se sentía tan a gusto con un grupo. Todo emoción.

La experiencia vivida y sentida constituye un elemento primordial en el aprendizaje del ser humano y como factor de cambio, y eso es algo que ha sido desde el principio de la elaboración del taller. Cada uno de los participantes han tenido la oportunidad de sentir en el cuerpo, de revivir sentimientos y vivencias de su vida para poder trabajarlas, darles un sentido y poder actualizarlas. Desde el presente, se puede solucionar lo del pasado, porque de algún modo, a través de la vivencia podemos reparar todo lo que aconteció y no pudimos remediarlo. Cada uno fue protagonista de su sanación, de su proceso de crecimiento, produciéndose después algo maravilloso. Lo aprendido se pone en la vida, en el entorno dando lugar a una transformación. Y todo eso se pudo sentir a lo largo del taller. Sin duda, una experiencia única.

Todos vamos recorriendo un camino que es la vida, llena de oportunidades y de obstáculos. El que una persona decida dar un paso para ganar en bienestar y en salud, es un gran paso. Es valiente, como cada una de las personas que formaron parte de este taller y con los que estoy muy agradecido. Gracias, de corazón.

José Manuel Guerrero Peral

Psicólogo Sanitario COL: AN-03297